YoroYoro

Yoro

ISBN 978-84-15070-55-9
317 páginas
Tapa blanda, 15 x 21 cm

Una novela extraordinaria que supuso la consolidación de Marina Perezagua.

Yoro es el testimonio inaudito de una mujer que no está dispuesta a aceptar un destino trágico y una crítica durísima a todas las cosas que hacen la vida difícilmente soportable: las guerras y todas las formas de violencia del hombre contra el hombre, pero también los dogmas científicos y religiosos que no nos permiten ser nosotros mismos.

Traducida a seis idiomas, esta es una «desgarradora y poderosa novela», según el jurado que le concedió el Premio Sor Juana Inés de la Cruz 2016. La historia de una mujer que lucha contra el mundo, y que logra vencer, pero pagando un precio muy alto. H, la narradora y protagonista, confiesa en la primera página del libro que ha cometido un crimen. Y en tono desafiante pide al lector que se atreva a leer su historia.

¿Por qué lo publicamos?

Una novela heterodoxa, combativa, bella y dura que está conquistando el mundo entero.

ISBN 978-84-15070-55-9
317 páginas
Tapa blanda, 15 x 21 cm

La historia de una mujer que lucha contra el mundo y que logra vencer.

Marina Perezagua

(Sevilla, 1974) es escritora y profesora. Licenciada en Historia del Arte por la Universidad de Sevilla, vive fuera de España desde hace muchos años, los últimos quince en Nueva York. Ha dado clases de español y cultura española en Lyon y en diversas universidades privadas y públicas de Nueva York. Ha publicado dos libros de relatos, Criaturas abisales y Leche, éste último traducido al japonés y las novelas Yoro y Don Quijote de Manhattan.
Marina Perezagua
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La escritora sevillana Marina Perezagua ha obtenido el Premio de Literatura Sor Juana Inés de la Cruz 2016, que concede ...

«El amor siempre ha prevalecido en mí. He amado y amo como si hubiera nacido para ello. Si usted lee bien, verá que en el fondo de mis actos está siempre el amor. Júzgueme según su ley, pero considere como mi último deseo esta petición: una vez que usted también me quite la voz, si tiene la oportunidad de hablar por mí, no mencione palabras de muerte. Cuando alce mi cabeza en su mano, todo el mundo sabrá que maté. Por eso sólo le pido que, si le preguntan, recuerde que las últimas palabras de H. fueron éstas: “Dios sabe cómo defendí la vida”.»

Yoro
Marina Perezagua